Tres de nuestros asociados, Daniel Begué, Diego Díaz Fernández y Yolanda Macías, han adquirido recientemente establecimientos por traspaso en el casco viejo, en el centro de Pamplona y en Barañain, y comparten con nosotros sus experiencias, además de hacer balance del tiempo al frente de sus nuevos negocios.

Los dos nuevos establecimientos de Carnicería Azcona se ubican en los barrios de San Juan y la cuesta de Santo Domingo de Pamplona, en el caso de Carnicería Cortés, en la calle San Esteban de Barañain, y la Carnicería Yolanda se ubica en pleno centro de la ciudad, en la Calle Conde Oliveto.

Del mundo de la ganadería extensiva a la carnicería. Daniel, tras más de veinte años cuidando a vacas y terneros en el campo para luego venderlos, se dio cuenta de que, muchas veces, no recibía por ellos un precio que considerase justo. Por eso, llegó un momento en que se planteó llevar una carnicería y, cuando vio la oportunidad del traspaso de un establecimiento en el barrio de San Juan, no se lo pensó dos veces. Tan es así que, poco tiempo después, con solo medio año de diferencia, se decidió también por otro negocio que traspasaba, esta vez en pleno casco viejo, en la cuesta de Santo Domingo.

Carnicería Azcona

Como Daniel, el cordobés Diego Díaz Fernández, nómada por naturaleza, permaneció escasos tres meses en una carnicería del supermercado BM de Pamplona, tiempo suficiente para corroborar que, tras muchas ciudades de la geografía nacional recorridas, lo suyo no es estar quieto. “Yo empecé con 14 años en un pueblo de la sierra de Córdoba, en Villanueva, cuando aún se ponían las carnes en las tablas de piedra, y se mataba en el campo. Teníamos que ir allí a matar al animal, y después ya llegó la transformación del sector de la carnicería. Y luego, ya fui creciendo, me marché a Madrid, donde aprendí el oficio, estuve trabajando también en Francia, y en las islas, en Formentera, en Ibiza, y después en Alicante, en San Juan, y en Tarragona, y actualmente me encuentro en Navarra, donde llevamos un año y medio. Empecé a trabajar en el BM, hasta que ya cogí esto, que es lo que he hecho siempre. Yo era de los que me gustaba ir de un sitio para otro, aunque en Madrid permanecí dieciocho años, que fue donde conocí a mi mujer. Y a día de hoy estamos aquí con mi hijo y la verdad es que muy contentos”-nos contaba en referencia a su negocio, Carnicería Cortés, ubicada en Barañain, y que regentan los tres miembros de la familia. 

En el caso de Yolanda Macías, que adquirió un establecimiento ubicado en Conde Oliveto, junto a la zona de la estación de autobuses de Pamplona, su experiencia laboral se remonta al trabajo en la carnicería de Manolo Mazo, con el que empezó a trabajar, y pasa por Carnicería Sarriguren y por último Carnicería Burguete, y, a partir de ahí, “Luego ya me decidí a coger esto por mi cuenta y me he arriesgado y aquí estoy, luchando”-explicaba.

Carnicería Cortés

ESPECIALIDADES DE LA CASA

Los tres establecimientos disponen de obrador propio, de manera que es más fácil ofrecer una gama de producto atractiva y variada para los clientes. En el caso de Carnicería Azcona, Daniel nos explicaba que, el establecimiento ubicado en Monasterio de la Oliva, dispone de cocina y obrador, por lo que “Muchísimos de los preparados que tenemos los elaboramos en la carnicería y los llevamos, y otros muchos productos frescos también. Y además, tenemos un escaparate y un mostrador a la vista del público, y elaboramos las cosas delante de la gente, que es algo que gusta, ver que no hay nada que esconder: elaborados, cachopos… La gente te ve cómo fileteas la carne, cómo pones el jamón, el queso… “

En cuanto a los productos más destacados en Carnicería Azcona, como no podía ser de otra manera teniendo ganadería propia, Daniel trae sobre todo carne de ternera y de vaca. “Vaca no había apenas en las carnicerías cuando las cogí al principio, ninguna vendía mucho, y, al tener ganadería propia, es mi producto estrella. Las canales las elijo yo, así que hemos ganado en la calidad de ambos productos”. 

Pollo relleno, relleno de ternera, flamenquín cordobés y, “como estuve trabajando en Asturias, hacemos unos cachopos como edredones de grandes”, puntualiza con humor Diego en referencia a las especialidades de Carnicería Cortés. Un producto, este último, que también ofrece Yolanda en su establecimiento: “No elaboro chistorra ni salchichas, sino cachopos o empanados, porque no tengo un obrador grande. Los cachopos es lo que más vendemos, hago variedad de ellos y la gente viene de otros sitios a comprarlos: de Burlada, de Ansoáin… Es algo diferente que ofrezco”.

Carnicería Yolanda

UN BALANCE POSITIVO

Adaptarse al trato con el público ha sido el único cambio para Daniel, que ya conocía bien el producto con el que trabaja. A este respecto, reconocía que, “no es lo mismo trabajar solo con los animales que vender de tú a tú, pero estoy muy contento”.

Igualmente, para Diego, el tiempo al frente del negocio está resultando positivo: “Yo he vivido tantos cambios que, para ser honesto, tengo que decir que en todos los sitios me han tratado de maravilla y no tengo ninguna queja. Yo, si no cambio, como no haya inquietudes y buenas sensaciones, me muero. Necesita sentirse uno vivo, cojones”, nos decía con gracia entre risas. A este respecto, incidía de nuevo en la importancia de moverse y sentir que avanza profesionalmente, “He tratado de potenciar los productos artesanos, controlando todo el manipulado, que es donde realmente puedes competir un poco por el precio».

Para Yolanda, aunque está resultando un comienzo un poco duro, ya que, aunque recibe la ayuda esporádica de su hijo, está sola al frente del negocio, también reconocía estar contenta porque “Las cosas van poco a poco, pero necesito un poco de tiempo”. Y es que, han pasado apenas siete meses desde que decidiera emprender esta aventura empresarial y al final, como nos comentaba, “Estoy sola yo para defenderlo”. Pese a estos comienzos que requieren de todo su tiempo y esfuerzo, Yolanda mandaba un mensaje positivo a quienes vayan a dar el paso de reformar, coger un traspaso o abrir un nuevo negocio: “Sobre todo que le pongan muchas ganas, mucha ilusión, y, si es algo que les gusta, yo creo que van a estar bien, porque lo haces con cariño y, por lo menos en mi caso, a mi me gusta y, aunque está siendo duro, no me echaría para atrás. Si quieres arriesgar, debes hacerlo, porque si no, nunca sabrás si funcionó. Ilusión y ganas. No queda otra”. 

Desde aquí queremos desear mucha suerte y todo el éxito comercial a nuestros tres asociados, que, con todas las ganas del mundo, han dado este paso en defensa del comercio artesano, de cercanía, y con lo mejor de nuestros productos cárnicos a disposición de sus clientes. ¡Por muchos años!